Pues sí, yo también tuve un sueño no sólo el señor Martin Lutero King tenía derecho a soñar los/las ciudadanos/as de a pie también soñamos, solo que mi sueño no nada pacifista al contrario.
Y ahí empecé a soñar, me vi a mi misma abriendo la ventana y arrojándome al vacio ante la imposibilidad de mantener una relación duradera, perdurable y permanente con mi PC.
Hasta 5 veces me tengo que tirar de cabeza por la ventana para encontrarme en un estado previo al traspaso, en palabras llanas a palmarla.
Ya en ese estado paso a dictar mis últimas voluntades a amigos, conocidos y personas en general:
Y pasamos a lo realmente importante ¿qué hacer con Don Ordeñador? Mis instrucciones son las siguientes:
Arrancar el cable del enchufe y cortarlo sin contemplaciones en trocitos diminutos que se pondrán a hervir con vinagre.
Quitar uno por uno todos los chips, circuitos, cablecitos y tripas en general de mi enemigo, una vez separados de su emplazamiento arrearles con una maza hasta convertirlos en polvillo (todo esto hay que hacerlo mientras de grita ¡Toma, toma toma!)Cuando sólo quede la carcasa ésta será usada de cubo de basura.
Al ratón se le dejará como juguete para mis gatos hasta ellos mismos decidan arrancarle el clic derecho y el clic izquierdo.Llenar un barreño de lejía, amoníaco y vinagre y sumergir los altavoces sin dejar de gritarles, ¿qué os gusta?, ahora sí que os quedaréis mudos, ¡mhjuahamja!, (aconsejo imaginar que en lugar de altavoces son vuestro peor enemigo).
Y ahí me he despertado frente a la asquerosa pantalla azul y como buena adictapecera he empezado a tocar cosas a ver si conseguía revivir a Don Ordeñador.
De todas formas levantaré este testamento a documento público mediante firma notarial por si acaso algún día el sueño se convierte en realidad.