TUVE UN SUEÑO



Pues sí, yo también tuve un sueño no sólo el señor Martin Lutero King tenía derecho a soñar los/las ciudadanos/as de a pie también soñamos, solo que mi sueño no nada pacifista al contrario.
La cosa empezó con pantallazo azul, ya sabéis a qué me refiero Don Ordeñador decidió alegrarme la vista con una gran explosión azul en su pantalla informándome al mismo tiempo de no sé qué coño de error. Nunca he sabido en qué idioma habla así que no sé que intentaba comunicarme.
Y ahí empecé a soñar, me vi a mi misma abriendo la ventana y arrojándome al vacio ante la imposibilidad de mantener una relación duradera, perdurable y permanente con mi PC.
La cosa es que vivo en un 2º piso con lo cual el golpetazo no me mata sólo me lisia, una pierna cascada, una costilla hundida y otros huesos de los cuales no sé el nombre pero que duelen a rabiar.
Hasta 5 veces me tengo que tirar de cabeza por la ventana para encontrarme en un estado previo al traspaso, en palabras llanas a palmarla.
Ya en ese estado paso a dictar mis últimas voluntades a amigos, conocidos y personas en general:
Dejadme por ahí hasta que mis gatos den buena cuenta de mis carnes, luego recoged lo que quede y lo echáis en un agujero en el cual plantareis un platanero, el encargado de esta tarea deberá informar al resto de interesados dónde deben ir para comer platafinos, nombre que se dará a los frutos que den mis restos.
Y pasamos a lo realmente importante ¿qué hacer con Don Ordeñador? Mis instrucciones son las siguientes:
Arrancar el cable del enchufe y cortarlo sin contemplaciones en trocitos diminutos que se pondrán a hervir con vinagre.
Quitar uno por uno todos los chips, circuitos, cablecitos y tripas en general de mi enemigo, una vez separados de su emplazamiento arrearles con una maza hasta convertirlos en polvillo (todo esto hay que hacerlo mientras de grita ¡Toma, toma toma!)
Cuando sólo quede la carcasa ésta será usada de cubo de basura.
Al ratón se le dejará como juguete para mis gatos hasta ellos mismos decidan arrancarle el clic derecho y el clic izquierdo.
En cuanto al teclado deberemos arrebatarle las teclas, pero eso si una a una y muy despacito para que sufra más. Habrá que empezar por las teclas ¿, ¡ y ´que habitualmente se niegan a funcionar correctamente, se acompañará esta acción con arengas como: ¿qué, que no querías funcionar? pos mira lo que hago con tus queridas teclitas, te duele mamón, pos espera que aún no he acabado contigo. Cuando no le quede tecla alguna meterlo en el  microondas junto con las teclas y tostar, cuando sólo quede una masa informe recogerlo y usarlo de pisapapeles.
El tratamiento que habrá que darle a la pantalla será insultarla de la forma más grosera que sepamos mientras pintamos con un rotulador de color blanco e indeleble un culo defecando (insisto en que el zurullo se vea claro)
Llenar un barreño de lejía, amoníaco y vinagre y sumergir los altavoces sin dejar de gritarles, ¿qué os gusta?, ahora sí que os quedaréis mudos, ¡mhjuahamja!, (aconsejo imaginar que en lugar de altavoces son vuestro peor enemigo).
En cuanto al router habrá que esperar a encontrar a cualquiera que tenga que ver con Timofónica y se lo metéis por donde nunca da el sol…
Y ahí me he despertado frente a la asquerosa pantalla azul y como buena adictapecera he empezado a tocar cosas a ver si conseguía revivir a Don Ordeñador.
De todas formas levantaré este testamento a documento público mediante firma notarial por si acaso algún día el sueño se convierte en realidad.